Los termómetros infrarrojos son muy precisos y fiables, además pueden medir la temperatura más rápidamente y sin necesidad de contacto con la persona o paciente.
Prueba las baterías: dispara el termómetro para que se accione y verifica si la pantalla se ilumina de manera correcta.
Mantén limpia la lente: La lente del termómetro es la vía por la que los rayos infrarrojos llegan al sensor. Es importante que no se ensucie y se mantenga libre de polvo o cualquier mancha, por lo general grasa de los dedos. No se debe tocar con los dedos directamente o soplar sobre ella. Para limpiarla, puedes aplicar un trapo limpio humedecido en alcohol y frotarlo muy suavemente.
El termómetro debe estar a temperatura del ambiente: Cuando vayas a realizar una medición con el termómetro, asegúrate que el dispositivo se encuentra a la misma temperatura que la habitación o lugar donde vayamos a usarlo. A veces guardamos el termómetro en sitios más fríos de la casa, y tomamos la temperatura directamente después de sacarlo de la caja. Evita esta común equivocación y espera unos minutos a que se aclimate el termómetro.
No te expongas a altas o bajas temperaturas antes de realizar la medición, espera 15 minutos después de bañarte o hacer ejercicio para estar en posición de reposo.
No expongas tu cuerpo a mucho calor o mucho frío antes de medir, en algunas situaciones para ingresar a un establecimiento en cumplimento de las normas de Bioseguridad nos toman la temperatura justo antes de venir de un rayo fuerte de soy y con chaqueta, reposa un momento y aclimata tu cuerpo.



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